Se vale tocar

Se vale tocar.

Aletsa se mueve con candencia al ritmo de la música, sus largas piernas lucen un reluciente par de botas, sus caderas son, junto a su escote, el gran atractivo de la noche; hoy a elegido su traje de policía, es chilanga, morena y poseedora de un atlético cuerpo de grandes curvas y su piel bronceada contrasta con su diminuto bikini blanco que se asoma entre sus prendas. Es bailarina streeper desde hace años y en día prefiere bailar para mujeres que para hombres. Ella misma relata que en la cobardía del anonimato que las masas dan, las mujeres son respetuosas en el acercamiento erótico: “tocan con cuidado, acaso rozan mi cuerpo, lo hacen con respeto, es por eso que les decimos a las chicas que “se vale tocar”.

El derecho a ejercer de forma libre el erotismo sin distingo de preferencia sexual ha ido ganando terreno en nuestra ciudad de México.

Bares y centros nocturnos en los que antes sólo acudía público gay, hoy se ven poblados por heterosexuales que prefieren estos espacios por la libertad que se respira. La diversidad sexual ha ido ganando terreno en la mentalidad de la sociedad mexicana, así como el derecho de mujeres heterosexuales y homosexuales a divertirse en espacios y con espectáculos anteriormente reservado exclusivamente a hombres. Este abanico de posibilidades va creciendo y ganando un respeto muy añorado, en medio de una sociedad en la que la violencia es el tema cotidiano, el baile y la pasión son hoy y siempre, una gran celebración.

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